v COLUMNA 2: “Guardar LA PALABRA DE DIOS”
“5 Jesús y sus discípulos cruzaron al otro lado del Lago de Galilea. Pero
los discípulos se olvidaron de llevar pan. 6 Y Jesús les dijo:
—Miren, tengan cuidado con la
levadura de los fariseos y de los saduceos.
7 Los discípulos comenzaron a hablar entre ellos, y decían: «Seguramente
Jesús dijo eso porque no trajimos pan». 8 Jesús se dio cuenta de lo
que hablaban, y les dijo:
— ¡Qué poco confían en Dios!
¿Por qué se preocupan por no tener pan? 9 Entiendan bien lo que les
quiero decir; ¿o ya se olvidaron de aquella vez, cuando alimenté a cinco mil
hombres con cinco panes nada más? ¿Ya se olvidaron de las canastas que llenaron
con los pedazos que sobraron? 10 ¿Ya no recuerdan que también
alimenté a otros cuatro mil con sólo siete panes, y que ustedes llenaron muchas
canastas? 11 ¿No entienden que yo no estaba hablando de pan?
¡Cuídense de la levadura de los fariseos y de los saduceos!
12 Entonces los discípulos entendieron que Jesús no estaba hablando de la
levadura que se pone en la masa del pan, sino de las malas enseñanzas de los
fariseos y de los saduceos”.[1]
La segunda columna es GUARDAR la Palabra de Dios y no dejarse confundir con falsas doctrinas y vanidades de hombre que
van espiritualizándolo todo o racionalizándolo todo. Al hacer referencia a los
fariseos y saduceos Jesús evidenciaba la realidad del contexto de manera perfecta
y colocaba en evidencia la forma en que sus discípulos y el resto de los judíos
habían sido influenciados por el entorno y la filosofía religiosa y
espiritualista de los fariseos o la racionalista
y helénica de los saduceos. Los fariseos junto a los saduceos representaban los
pareceres más influyentes entre los judíos del tiempo de Cristo.
Los fariseos, eran apegados a la ley, los rituales y
las normas que les daban una proyección relacionada con su propia definición de
“Separados” o no
contaminados. Según la transcripción griega del arameo pʾrĩshā, los fariseos surgieron
como respuesta de los judíos ante la helenización de muchos hebreos a causa de
la ocupación romana. Estos, aferrados a la ley mosaica combatían organizadamente
todo tipo de doctrina que fuera a desviar al pueblo de Dios. Sin embargo, en
esa lucha se politizaron e hicieron insensibles a la principal de las leyes de
Dios que es el amor:
“Centraban la religión en la observancia de la Ley, enseñando que Dios
solamente otorga su gracia a aquellos que se ajustan a sus preceptos. De esta
manera, la piedad se hizo formalista, dándose menos importancia a la actitud
del corazón que al acto exterior.” [2]
Los
saduceos por su parte, eran un partido político opuesto a los fariseos quienes
creían en los ángeles, la predestinación, la vida después de la muerte y la
resurrección entre otras cosas, mientras que los saduceos eran netamente racionalistas, al punto tal que
aunque se apegaban a la Torah negaban toda suerte de influencia de Dios en la
vida del hombre:
“Enseñaban que sufrimos las consecuencias
directas de nuestros actos, buenos o malos, y que aparte de esto Dios no se
ocupa de nuestra conducta (…) Su negación de la
inmortalidad y de la resurrección se basaba, según ellos, en el hecho de que la
Ley de Moisés no contiene textos explícitos acerca de estas doctrinas. Los
saduceos no tenían en cuenta la creencia de los patriarcas en el más allá ni en
la morada de los muertos”[3]
En resumen
Cristo hace un LLAMADO A LA FE NECESARIA EN SU PALABRA, al guardarla y esperar
en ella, no solo proveerá de pan cotidiano sino que también abrirá una visión
sobrenatural y amorosa de la creación que Dios pone en manos del hombre. En
Cristo, los ojos son abiertos a un mundo
sobrenatural innegable donde además el discípulo es capacitado para servir con
amor más allá de toda pose o religiosidad o de cualquier viso de legalismo
teológico sin la suficiente unción como
para poder poner por obra el poder vivo de La Palabra. Cuando la Palabra de
Dios se hace carne en ti tu vida se transforma haciéndote más generoso en el
amor de Dios y más consciente del dolor ajeno. NO SE DÉ EL LUJO DE ANDAR EN AYUNAS ESPIRITUALES,
ALIMENTESE DE LA PALABRA A DIARIO Y CREALA, DECLARANDOLA SOBRE USTED, SUS
CIRCUNSTANCIAS Y TODO AQUEL QUE LO NECESITE. Haga el
trabajo de Dios, USTED es el cuerpo de Cristo y su trabajo es cumplir la voluntad de ÉL.
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“Cuando la Palabra de Dios se hace carne en ti tu
vida se transforma haciéndote más generoso en el amor de Dios y más
consciente del dolor ajeno”.
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ORE A DIOS PIENDO
UN HAMBRE INSACIABLE POR SU PALABRA Y POR SU PERSONA
[1]Sociedades Bíblicas Unidas. (2002; 2003). Traducción en lenguaje
actual; Biblia Traducción en lenguaje actual (Mt 16.12). Sociedade Bíblica
do Brasil.
[2]Ventura, S. V. (1985). Nuevo diccionario bíblico ilustrado
(373). 08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.
[3]Ventura, S. V. (1985). Nuevo diccionario bíblico ilustrado
(1040). 08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.