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viernes, 6 de junio de 2014

COLUMNA 2: “Guardar LA PALABRA DE DIOS”


v COLUMNA 2: “Guardar LA PALABRA DE DIOS”



“5 Jesús y sus discípulos cruzaron al otro lado del Lago de Galilea. Pero los discípulos se olvidaron de llevar pan. 6 Y Jesús les dijo:
—Miren, tengan cuidado con la levadura de los fariseos y de los saduceos.
7 Los discípulos comenzaron a hablar entre ellos, y decían: «Seguramente Jesús dijo eso porque no trajimos pan». 8 Jesús se dio cuenta de lo que hablaban, y les dijo:
— ¡Qué poco confían en Dios! ¿Por qué se preocupan por no tener pan? 9 Entiendan bien lo que les quiero decir; ¿o ya se olvidaron de aquella vez, cuando alimenté a cinco mil hombres con cinco panes nada más? ¿Ya se olvidaron de las canastas que llenaron con los pedazos que sobraron? 10 ¿Ya no recuerdan que también alimenté a otros cuatro mil con sólo siete panes, y que ustedes llenaron muchas canastas? 11 ¿No entienden que yo no estaba hablando de pan? ¡Cuídense de la levadura de los fariseos y de los saduceos!
12 Entonces los discípulos entendieron que Jesús no estaba hablando de la levadura que se pone en la masa del pan, sino de las malas enseñanzas de los fariseos y de los saduceos”.[1]





La segunda columna es GUARDAR  la  Palabra de Dios  y no dejarse confundir  con falsas doctrinas y vanidades de hombre que van espiritualizándolo todo o racionalizándolo todo. Al hacer referencia a los fariseos y saduceos Jesús evidenciaba la realidad del contexto de manera perfecta y colocaba en evidencia la forma en que sus discípulos y el resto de los judíos habían sido influenciados por el entorno y la filosofía religiosa y espiritualista de los fariseos  o la racionalista y helénica de los saduceos. Los fariseos junto a los saduceos representaban los pareceres más influyentes entre los judíos del tiempo de Cristo.
Los fariseos, eran apegados a la ley, los rituales y las normas que les daban una proyección relacionada con su propia definición de “Separados”  o no contaminados. Según la transcripción griega del arameo pʾrĩshā, los fariseos surgieron como respuesta de los judíos ante la helenización de muchos hebreos a causa de la ocupación romana. Estos, aferrados a la ley mosaica combatían organizadamente todo tipo de doctrina que fuera a desviar al pueblo de Dios. Sin embargo, en esa lucha se politizaron e hicieron insensibles a la principal de las leyes de Dios que es el amor:

 “Centraban la religión en la observancia de la Ley, enseñando que Dios solamente otorga su gracia a aquellos que se ajustan a sus preceptos. De esta manera, la piedad se hizo formalista, dándose menos importancia a la actitud del corazón que al acto exterior.” [2]

Los saduceos por su parte, eran un partido político opuesto a los fariseos quienes creían en los ángeles, la predestinación, la vida después de la muerte y la resurrección entre otras cosas, mientras que los saduceos  eran netamente racionalistas, al punto tal que aunque se apegaban a la Torah negaban toda suerte de influencia de Dios en la vida del hombre:

Enseñaban que sufrimos las consecuencias directas de nuestros actos, buenos o malos, y que aparte de esto Dios no se ocupa de nuestra conducta () Su negación de la inmortalidad y de la resurrección se basaba, según ellos, en el hecho de que la Ley de Moisés no contiene textos explícitos acerca de estas doctrinas. Los saduceos no tenían en cuenta la creencia de los patriarcas en el más allá ni en la morada de los muertos”[3]

En resumen Cristo hace un LLAMADO A LA FE NECESARIA EN SU PALABRA, al guardarla y esperar en ella, no solo proveerá de pan cotidiano sino que también abrirá una visión sobrenatural y amorosa de la creación que Dios pone en manos del hombre. En Cristo, los ojos son abiertos  a un mundo sobrenatural innegable donde además el discípulo es capacitado para servir con amor más allá de toda pose o religiosidad o de cualquier viso de legalismo teológico sin la  suficiente unción como para poder poner por obra el poder vivo de La Palabra. Cuando la Palabra de Dios se hace carne en ti tu vida se transforma haciéndote más generoso en el amor de Dios y más consciente del dolor ajeno. NO SE DÉ EL LUJO DE ANDAR EN AYUNAS ESPIRITUALES, ALIMENTESE DE LA PALABRA A DIARIO Y CREALA, DECLARANDOLA SOBRE USTED, SUS CIRCUNSTANCIAS Y TODO AQUEL QUE LO NECESITE. Haga el trabajo de Dios, USTED es el cuerpo de Cristo y su trabajo es cumplir  la voluntad de ÉL.  

“Cuando la Palabra de Dios se hace carne en ti tu vida se transforma haciéndote más generoso en el amor de Dios y más consciente del dolor ajeno”.
 




ORE A DIOS PIENDO UN HAMBRE INSACIABLE POR SU PALABRA Y POR SU PERSONA








[1]Sociedades Bíblicas Unidas. (2002; 2003). Traducción en lenguaje actual; Biblia Traducción en lenguaje actual (Mt 16.12). Sociedade Bíblica do Brasil.
[2]Ventura, S. V. (1985). Nuevo diccionario bíblico ilustrado (373). 08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.
[3]Ventura, S. V. (1985). Nuevo diccionario bíblico ilustrado (1040). 08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.